INDICE
EDITORIAL
TELEFONOS UTILES
POESIA
RICO Y SANO
SECCION FIERROS
SECRETO DE MUJER
NUESTRA SALUD
HUMOR PARA TODOS
SERVICIOS VARIOS
HOROSCOPO
PARA REFLEXIONAR
NOTAS
DATOS CURIOSOS
FARMACIAS
INFORMÁTICA
CONSULTAS
Stickers y Calcomanias




 

Sección Fierros                                                                   

Autos de ensueño: Exclusividad al máximo

Si su Ferrari se le hace un tanto corriente y le desagrada que sus vecinos tengan uno similar, o bien el Lamborghini que ha pensado comprar se mira como parte del paisaje de su vecindario, entonces es momento de pensar en lo máximo de lo más distinguido del mundo.

De seguro cuando estacione un Weismann en su garaje muchos se sorprenderán con sus finos acabados, exquisitos materiales e incomparable línea de diseño. No se extrañe si casi todos le preguntan: “¿Qué marca es su carro?, ¿dónde lo fabrican?, ¿puede abrirlo para verlo por dentro?” o las más inimaginables preguntas provenientes de quienes queden impresionados por su nueva adquisición.

No olvide que la exclusividad tiene un costo de oportunidad muy alto, tanto en dinero como en tiempo, ya que esa bella y excéntrica máquina no tiene precio de lista estándar, porque será hecha según sus requerimientos. Empiece por pensar en, como mínimo, unos US$230,000 más impuestos, aranceles de importación y transporte desde Dülmen, Alemania, hasta Guatemala.

Si bien esto suena un tanto fantasioso no debe olvidarse de que la industria automotriz surgió de la clase aristocrática más pudiente del siglo XIX, cuando el carruaje sin caballos era un auténtico entretenimiento.

Fueron visionarios como André Citroën, Henry Ford, Ferdinand Porsche, Louis Renault, entre otros, quienes construyeron autos accesibles, fáciles de manejar y rápidos de construir, con los cuales se motorizaron amplios grupos sociales. Sus conceptos de ingeniería industrial y manejo de costos y mercadeo, hicieron posible que hoy haya millones de automovilistas.

Como sucede con frecuencia, querer distinguirse es una constante humana. Por eso alguien pone una calcomanía a su carrito, otro compra aros de peso ligero, no falta quien le ponga un pseudoadminículo aerodinámico y otro que le instale un silenciador más ruidoso que el estándar. Es decir, ante la imposibilidad de comprar algo realmente distinto, esas pequeñas inversiones personalizan al auto. Algo así como marcar territorio o proyectar una extensión de la persona hacia su vehículo.

Sin embargo, cuando se habla de carros exclusivos se hace referencia a ese supermundo de las capas sociales pudientes, cuyos lujos exceden con amplitud lo básico y lo suntuario, dando lugar a la distinción extraordinaria.

La exigencia de esos conductores hace que fábricas como Yes¡ sean rentables a pesar de producir poco más de un auto por semana. O que Pagani fabrique de manera artesanal unas 18 unidades anuales.




VOLVER

 

 Diseño Leonardo E. Cano