El
dengue es una enfermedad estrechamente ligada a los hábitos de
vida comunitaria. Prevenirlo es fácil cuando sabemos cómo
hacerlo. Para incorporar hábitos sanitarios que nos ayuden a
combatir el dengue, debemos compartir la información básica
sobre este mal.
Se trata de una enfermedad infecciosa, cuyo agente causal es un
virus perteneciente a la familia de los flavovirus. Es propio de
zonas geográficas de clima tropical y subtropical. Afecta sobre
todo a personas no vacunadas, viajeros hacia regiones tropicales
y muy especialmente a los niños.
¿Cuáles son sus síntomas? En el hombre, el período de incubación
suele ser de 5 a 8 días. El inicio del cuadro es brusco, con
aumento rápido de la temperatura y escalofríos, cefalea
intensísima, dolor detrás de los ojos, dolores musculares
generalizados y en la región lumbar. Luego aparecen manchas en
la piel, comenzando en el tronco, extendiéndose hacia la cara,
las manos, antebrazos y pies, pudiendo confundirse en el primer
momento con el sarampión.
El vector del dengue es un mosquito llamado Aedes Aegypti, el
cual, al estar infectado, puede transmitir el virus al picar a
personas sanas. El insecto se vuelve transmisor cuando incorpora
el virus picando a una persona infectada. Luego de tres a quince
días prospera la infección y el mosquito puede trasmitir el
virus por el resto de su vida.
La transmisión de la enfermedad de una persona infectada a otra
sana no es posible, por lo cual el trato hacia los pacientes
afectados por el dengue debe ser normal y corriente, pudiendo
convivir con sus familiares sin riesgo. El personal de salud,
por su parte, debe aplicar en estos casos las normas de
bioseguridad universales.
La prevención del
dengue se realiza, básicamente, controlando a su vector: el A.
Aegypti, y para ello debemos saber cuáles son sus hábitos.
Se trata de un mosquito que vive preferentemente cerca de los
asentamientos humanos y ha desarrollado hábitos domésticos.
Ciertas condiciones domiciliarias
hacen posible su ciclo vital, proporcionándole un hábitat
adecuado. La hembra pone sus huevos en pequeños depósitos de
agua en casas y jardines. Macetas, latas, botellas, neumáticos
abandonados, floreros a los cuales no se les renueva el agua,
etc., son ideales para su reproducción. Los expertos aseguran
que su radio de influencia es muy pequeño, manteniéndose muy
cerca de su lugar de nacimiento. Por ello se dice que cada
familia "cria sus propios mosquitos" al descuidar la limpieza de
esos recipientes y cualquier otro depósito de agua corriente o
de lluvia dentro de su domicilio. Es imprescindible erradicar
estos pequeños criaderos de mosquitos vaciando los recipientes,
eliminando envases vacíos, renovando diariamente el agua de
bebederos de animales y floreros, etc.
La segunda forma de prevención es evitar la picadura del
mosquito. A diferencia de otras especies, el A. Aegypti pica
principalmente durante el día, especialmente a la mañana y en
las últimas horas de la tarde. Su vuelo es bajo, por lo cual
pica generalmente los pies y las pantorrillas. Podemos
prevenirnos de la picadura usando repelentes para insectos de
varios tipos. Los ambientales, en forma de spray, pastillas
termoevaporables, velas, líquidos pulverizables, etc. Los de uso
personal, cuya presentación puede ser en cremas, geles, lociones,
etc.
Instalar protectores mosquiteros en las cunas de los bebés y las
camas de los niños es una buena forma de evitar que los piquen
mientras duermen. La medida puede extenderse hacia las personas
adultas.
Por último, compartir esta información con otras personas es la
manera más directa de ayudar en el control del dengue.
LatinSalud.com
La información de esta nota no
pretende substituir el consejo médico.
Consulte a su médico ante cualquier duda sobre su salud o antes de
iniciar una nueva terapia, dieta o programa de ejercicio físico. |