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Existe un nuevo “mundo” que siempre existió, con un nuevo orden
al cual todavía no tenemos acceso inmediato determinado por el
creador, con el regalo misericordioso de la intervención de la
mano de un hombre justo y de corazón noble...
En una de su primera visita al paseo (en ese tiempo pasillo), el
hombre justo le preguntó al arcángel, sin saber en ese entonces
que en realidad era tal
- ¿ donde vamos ahora ? -
- a un lugar que te gustara conocer - respondió Gabriel.
Abriéndose una especie de "portal" (denominado así por aquel
mortal, ya que no contamos con vocabulario suficiente como para
nombrar algunas cosas) vio un montón de niños jugando y
corriendo felices, entonces comprendió que estaban allí
esperando por su destino final.
Con un gesto dulce pero inequívoco el otro arcángel lo invito a
seguirlo, era Ezequiel, que lo llevaba al lugar en donde sabía
que éste estaba esperando conocer, como a una respuesta
aguardada por largos años...
Llegaron los tres a otro "portal", en el que uno de los
arcángeles le hizo un gesto en el cual le decía "aquí están".
Llenóse su alma de lágrimas cuando aquél hombre de corazón noble
dirigió su mirada hacia aquel portal, por uno de sus lados
llegaban niños en sillas de ruadas, con muletas algunos y con
distintos grados de discapacidad otros, pasaban por una luz muy
brillante que inundaba, en donde aparecían del otro lado como
cualquier niño normal, jugando y saltando yendo hacia donde
sabía éste, era su destino final.
Entonces el hombre de corazón noble pensó para si -que hermoso
sería que todos los niños tengan una plaza donde llegar hasta ir
a su destino-, y así fue que Dios en su inmensa bondad y
sabiduría decidió que aquel hombre (perteneciente a los sapiens
menos evolucionados del universo) que podía pensar y sentir de
ese modo intervenga aportando su amor, y ese modo fue bueno...
Desde ese día, todo viajero del universo, puede cruzar el paseo
viendo a los cachorros de los hijos del Padre, llegar de la mano
de algún ángel y jugar en "su" plaza hasta que llegue el momento
de partir a su destino, y desde el pasillo se los puede
visualizar en los distintos juegos y escuchar desde su primer
ventanal hasta el último la risa y el murmullo de niños felices,
por que... ¿ a que niño no le gusta una plaza ?.
Existe un nuevo “mundo” que siempre existió, con un nuevo orden
al cual todavía no tenemos acceso inmediato determinado por el
creador, con el regalo misericordioso de la intervención de la
mano de un hombre justo y de corazón noble...

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