|
Querido Alex...
El destino se encargó de separarnos,
pero estás en mi mente noche y día.
Nuestra casa me habla de ti…
y su eco es dibujado en los recuerdos.
¡Ah, los recuerdos!
Son murmullos que me animan…
Oleaje que me induce a imaginarte
y escuchar tu voz, tus pasos, tu risa…
Reflujo que me trae el sabor de besos,
tu aroma, la calidez de tus caricias,
y tus abrazos profundos y tiernos.
Con nitidez todo eso percibo, ¡y lo reclamo!
Sí.
A veces reprocho a la Vida su arrebato.
Pero, te siento tan cerca que pienso:
“Es mentira que él se fue… Sigue aquí.
Sus libros, su sillón y nuestra cama
tienen prendido su olor.
La máquina de escribir enmudeció.
Pero no… tal vez sólo duerme,
mañana la despertarán sus manos,”.
No. No alucino.
Sé que tu alma viene a darme compañía.
Eso me estimula a caminar sobre tu huella
para llegar de nuevo a tu lado.
Quizá me demore en el trayecto…
Amor, no desesperes… Llegaré.
En el reencuentro vamos a vivir lo eterno
y será realidad nuestro máximo sueño…
¡Disfrutaremos el Paraíso... yo lo sé!
|