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Terapia acuática |
El
investigador japonés comprobó que el agua es sensible a
estímulos como las palabras y los sonidos. Aquí, las
experiencias de sus seguidores argentinos.
Mariana se levanta, va a la cocina, agarra una botella de agua
transparente sobre la que escribió, con marcador indeleble, las
palabras "Amor" y "Perdón". Se sirve un trago en un vaso, cierra
los ojos, piensa en las dos expresiones y se toma todo el
líquido de una sola vez. Este es el décimo día que Mariana
repite el ejercicio. Muchos se preguntarán, ¿qué está haciendo o
qué le pasa a Mariana? La respuesta es sencilla: está poniendo
en práctica las investigaciones del doctor japonés Masaru Emoto.
Este investigador descubrió que el agua es sensible a las
palabras, pensamientos, sonidos e intenciones a las que está
expuesta. Para ello, fue tomando distintas muestras de agua, las
expuso a diferentes estímulos, las congeló, las examinó bajo un
microscopio y las fotografió. Así, las partículas de agua de una
botella en la cual había escrito "Amor y gratitud" formaron un
cristal perfecto, mientras que las expuestas a la palabra
"Tonto" u otro término negativo o que indicara un daño hacia las
personas, no formó ningún cristal.
"La lección que aprendimos de estos experimentos se relaciona
con el poder de las palabras. La vibración de palabras amables
tiene un efecto positivo en nuestro mundo, mientras la de las
palabras negativas e imperativas, un poder destructivo"
Pero ahora volvamos a Mariana: ¿Qué está haciendo desde hace
varios días? Lo que hizo fue cargar de intenciones el agua de la
botella. ¿Y por qué esas palabras? Porque no hace mucho terminó
una relación de varios meses de forma abrupta cuando se dio
cuenta de que su novio la engañaba. Ella cree que para volver a
sentirse bien necesita perdonar a su ex, y sacarse ese rencor
que aún le guarda. Aunque considera que todavía es muy pronto
para arriesgar resultados, comenta: "Estoy un poco mejor, la
bronca de a poco va aflojando".
Emoto no sólo probó con frases y palabras, sino que expuso el
agua a distintas melodías, como "La quinta sinfonía de
Beethoven" y la número 40 de Mozart, donde "se formaron
preciosos cristales de gran detalle y exactitud", y también a
música heavy metal, que no formaron ningún cristal y sí una masa
amorfa y desagradable. También enfrentó el agua a ondas
televisivas, celulares y oraciones budistas, entre otras. Las
imágenes tomadas por él son muy elocuentes y casi no necesitan
explicación.
Tamara Nedelcu, reikista y Consultora en Psicología
Transpersonal coincide con Emoto en que debemos ser concientes
del poder que tienen las palabras y los pensamientos. Ella
utiliza esto en sus pacientes codificando el agua con palabras
específicas según cada caso. Los resultados son muy
satisfactorios: "Una paciente que le tenía terror a la muerte
pudo superar el trauma a través de tomar esa agua cargada de
intenciones", comenta Nedelcu. Su esposo quiso hacer la prueba
con las plantas de su huerta. Para eso plantó varias semillas y
las dividió en dos grupos: a uno lo regó con agua intencionada
con las palabras "Crecimiento, plantas sanas y fuertes y sin
bichos", y al otro con agua común. A los diez días, las semillas
que habían sido regadas con el agua cargada de intenciones
habían crecido diez centímetros, mientras que las otras recién
estaban germinando.
Fue a partir de ver la película "What The Bleep Do We Know?" -en
nuestro país se estrenó con el título de "¿Y tú qué sabes?"- que
Marta Pelosi comenzó a informarse sobre los descubrimientos de
Emoto, y luego a aplicarlos. Por estos días está trabajando con
la palabra "Gracias", y dice que ya notó resultados. "Cargar el
agua de intención produce transformaciones. Cuando nos ponemos a
ver que somos 70% de agua, nos tenemos que dar cuenta que si nos
conectamos con ese elemento, algún resultado podemos obtener. Y
es importante manejar el pensamiento positivo para intencionar".
Tanto Tamara, como Marta y Mariana coinciden en que el amor
hacia las personas y al mundo que nos rodea, es el mejor y más
elevado sentimiento que podemos albergar en el corazón. Emoto,
lo expresa en su libro: "Si llenas tu corazón con amor y
gratitud, te encontrarás rodeado de muchas cosas que podrás amar
y agradecer.... Si, en cambio, emites señales de odio,
insatisfacción y tristeza, quizá te conviertas en alguien
odioso, insatisfecho y triste. La vida que llevas y el mundo en
que vives depende de ti". |

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