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Nuestra Salud      recopilación Leonardo E. Cano

Como dejar de Fumar: 2ª Parte

Fase 2: Cambiar Hábitos
Ahora que sabemos como, cuando, cuanto y qué fumamos es hora de aprender que el fumar no es más que un hábito, y como todos los hábitos se pierde cambiándolo.
Para empezar, cambiaremos el tabaco. Si fumamos rubio empezaremos a probar con el negro, y viceversa. Compraremos un tabaco más caro que nuestra marca habitual y si compramos paquetes de veinte a partir de ahora serán paquetes de diez (esto no quiere decir que vayamos a fumar menos, sino que iremos más veces al estanco). Una vez cambiada la marca de tabaco anotaremos en una nueva página de la Agenda del Fumador la fecha y la nueva marca de tabaco con su precio y el numero de cigarros por paquete al igual que hicimos con nuestra marca habitual, y anotaremos también la diferencia de precio entre una marca y la otra. Haremos estas anotaciones por la mañana, antes de fumar ninguno de los cigarros nuevos. Al final del día haremos nuestras habituales anotaciones sobre nuestra investigación (cuantos cigarros hemos fumado, en que momento, si es el día 7 de la semana cuantos cigarros semanales, etc.) y añadiremos un nuevo apartado: Sensaciones. En él anotaremos como nos sentimos fumando esta nueva marca. Probablemente la sensación es desagradable. Si no es así o deja de serlo, cambiaremos a otra marca de tabaco distinta y más cara, y anotaremos este cambio en la Agenda del Fumador con el bolígrafo rojo. A partir de ahora anotaremos todos los inconvenientes del proceso en bolígrafo rojo (fallos del sistema, recaídas...)
En cuanto hayamos tenido que cambiar un par de veces la marca de tabaco pasaremos a hacer modificaciones más serias. Por ejemplo, alternaremos aleatoriamente nuestra marca de tabaco con la otra o las otras dos nuevas, y alteraremos nuestros hábitos de fumador como en este ejemplo: María fuma siete cigarros al día, dos por la mañana, uno en la sobremesa y cuatro por la tarde. Fumará esos mismos siete cigarros, pero fumará cinco por la mañana, uno en la sobremesa y uno por la tarde.
Si lo hace al pie de la letra, María no podrá fumarse todos los cigarros de por la mañana, puesto que antes de llegar al quinto se vera saciada. Si se fuma por ejemplo dos cigarros y no quiere más no debe fumar más. De la misma manera, si no fuma lentamente y con calma su cigarro de la sobremesa y su cigarro de la tarde, necesitará más, pero en este caso no debe fumar más. Si lo hace así, cada vez necesitara fumar menos por la tarde y la sobremesa y es difícil que necesite o tenga tiempo de fumar cinco cigarros por la mañana, de modo que fumará menos y esto nos lleva a la siguiente fase.

Fase 3: “Ya estoy listo”
Cuando lleguemos a esta fase veremos reducidas nuestras ansias de fumar, puesto que habremos aprendido a saciarnos cuando ya no necesitemos más tabaco y a fumar con calma cuando no podamos fumar tanto como necesitamos, lo que nos dará sensación de autocontrol y nos ayudará a calmar la ansiedad. 
Aquí ya podemos hacer importantes modificaciones en la Agenda del Fumador, como quitarnos un cigarro de cada franja horaria, es decir, si fumamos diez cigarros al mediodía, tres en la sobremesa, cuatro por la tarde y cinco por la noche a partir de ahora fumaremos nueve cigarros al mediodía, dos en la sobremesa, tres por la tarde y cuatro por la noche, lo que supone pasar de fumar veintidós cigarros diarios a fumar 19 cigarros diarios, lo que supone cuatro cigarros diarios menos, una gran cantidad para cualquier fumador, pero tendremos la sensación de fumar solo uno menos, ya que eso es lo que dejamos de fumar en cada franja horaria. Anotaremos cada modificación en la Agenda del Fumador. Así, suprimiendo un cigarro de cada franja horaria cada día, o cada semana, o cada mes, según nos sintamos preparados, al final acabaremos suprimiendo un a franja horaria entera. Esto nos puede ocasionar el primer gran obstáculo: Solo por no fumar en esa franja horaria nos puede dar la sensación en ese momento de no haber fumado nada en todo el día, así que al final fumamos en esa franja horaria. De nada vale retrasar el momento de retirar esa franja en la que nos fumamos un único cigarro, puesto que sabemos que vamos a tener que hacerlo, y entonces la ansiedad vuelve y ya no podemos hacer nada para evitarlo. Por el contrario, si afrontamos ese momento con pragmatismo seguiremos estos consejos:
1. En el resto de franjas horarias de ese día fumar con tanta calma que nos hagamos durar el cigarro, no dar bocanadas rápidas.
2. En ésa franja horaria sustituir el cigarro que nos falta por pipas o chicles, o algo que simplemente nos distraiga las manos y la boca
3. Si se necesitan ánimos extra en ese momento, leer de cabo a rabo la Agenda del Fumador, ver todo el proceso, nuestros enormes PROGRESOS hasta ese momento, nuestras pequeñas victorias diarias. Pensemos que nadie se muere por dejar de fumar UN solo cigarro.

CONTINUA EL PROXIMO MES

FUENTE: cursos mailxmail.

La información de esta página no pretende substituir el consejo médico.
Consulte a su médico ante cualquier duda sobre su salud o antes de iniciar una nueva terapia, dieta o programa de ejercicio físico.


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