Superar la
pérdida de esta franja horaria, de todos modos, es un gran
reto, un gran logro que nos acerca a la sensación que
tendremos cuando ya no haya ninguna franja horaria. A partir
de este momento fumaremos todos y cada uno de nuestros
cigarros despacio, dando bocanadas lentas, siendo
conscientes de nuestro medido acto, si no lo hacíamos ya. Si
no nos ha dado problema alguno este evento, que habrá que
anotar señaladamente en la Agenda del Fumador, seguiremos
quitando cigarros al ritmo habitual, pero si hemos tenido
problemas, ralentizaremos el proceso una semana (por ejemplo:
de quitar un cigarro a la semana a quitarlo cada dos, o de
quitar un cigarro cada mes a quitarlo cada mes y una semana,
es decir, mas o menos cada cinco semanas).
Fase 4: Hola, vida nueva.
A partir de ahora ya no compraremos más tabaco. De esta
manera para fumar tendremos que pedir. Cuando por el motivo
que sea pensemos que ya no podemos seguir pidiendo dejaremos
de hacerlo.
Llegados a este punto, ya habremos suprimido una o dos fases
horarias sin tener problema alguno, de manera que estaremos
preparados para decir que fumar es una palabra que no viene
en nuestro diccionario, y tan sólo necesitaremos los
sistemas de apoyo del capítulo anterior cuando por alguna
razón tengamos ansiedad, o ese pensamiento de "Lo bien que
me sentaría un cigarrito ahora", o cuando veamos a gente
fumando. Para dejar nuestra vida de fumador tenemos que
cambiar de vida, hasta de pulmones, si pudiéramos. Esto
significa: No tener ceniceros en casa, o tenerlos en el
trastero, en el trabajo ir a la sala de descanso habilitada
para no fumadores, sentarse en el espacio de no fumadores en
los restaurantes, pedir a amigos y familiares que no fumen
en tu presencia, etc. En esencia, evitar cualquier tipo de
contacto con el tabaco. Si todo esto se consigue sólo habrá
un momento en el que podamos desear el tabaco: Cuando algo
nos ponga nerviosos. Entonces seguiremos este consejo del
capítulo anterior:
Sustituir el cigarro que nos falta por pipas o chicles, o
algo que simplemente nos distraiga las manos y la boca.
No leeremos de cabo a rabo la Agenda del Fumador, ya que si
dejamos de fumar ya no hay fumador, por lo tanto guardaremos
la Agenda del Fumador y no la miraremos para nada hasta la
siguiente Fase.
Fase 5: ¿Ya no Fumaré más?
¿Ya no fumaré más? Esta es la pregunta que todos nos hacemos
cuando ya ha pasado ese tiempo en que necesitábamos volver a
fumar más que respirar, pero no lo hicimos (Si lo hicimos,
anotaremos en la Agenda del Fumador HE VUELTO A FUMAR en
letras rojas, y en la siguiente página anotaremos VOY A
DEJAR DE FUMAR, de modo que todo empieza de nuevo y ahora sí
que dejamos de fumar del todo en serio) ya estamos limpios,
ya no somos adictos al tabaco, pero eso es porque nadie fuma
delante de nosotros, no vamos a las zonas de esparcimiento
de fumadores y no tenemos contacto alguno con el tabaco,
pero ¿qué pasaría si nos vamos a una fiesta donde todo el
mundo fuma? ¿Y si alguien nos ofrece tabaco? no sabemos lo
que pasaría porque hemos cambiado tanto de vida que ya no es
nuestra vida. A partir de ahora no prohibiremos a nuestros
amigos ni familiares fumar delante de nosotros, si tenemos
compañeros de trabajo en la sala de descanso de fumadores
nos reuniremos allí con ellos como antes, si vamos a un
restaurante con amigos o parientes que fuman iremos a la
zona de fumadores, etc.
Si no podemos con nuestra antigua vida sin fumar, volveremos
a la protección que supone nuestra vida sin contacto con el
tabaco, hasta que nos sintamos preparados para volver a
intentarlo.
Si aguantamos nuestra vida habitual junto al tabaco durante
un año sin fumar ya está todo bien, ya hemos dejado de Fumar,
¿Porqué no celebrar una fiestecita de Despedida de Fumador?
Acaso no hacen fiestas de despedida los futuros casados y
hasta los recién divorciados? Ya volvemos a ser quienes
éramos antes de esa primera fatal calada. Seguro que hasta
podemos subir dos pisos o tres de escaleras sin esfuerzo y
sin ahogo, y empezaremos a encontrar tantas ventajas en
nuestra vida sin tabaco que sabremos con absoluta certeza
que ya NO VAMOS A FUMAR MÁS. |