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Dietas
de verano.
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Las
dietas de moda o de temporada engloban una amplia gama de
modalidades, la mayoría interesadas y oportunistas,
acompañadas de aparato mediático y publicitario, en las que
normalmente se requiere poco esfuerzo para su cumplimiento,
y en las que se suelen apreciar con inmediatez los efectos
de pérdida de volumen y peso. En el mejor de los casos son
inofensivas, pero en otros altamente peligrosas por el
déficit calórico y/o la restricción o exceso de nutrientes.
Entre éstas se podrían incluir la mayoría de las conocidas
como dietas desengrasantes de amplia difusión en medios de
comunicación: del limón, de la piña, del pomelo, de la sopa
antigrasa...
En ellas, se suele hacer una dieta hipocalórica desajustada,
por lo que se aconseja no iniciarlas ni alargarlas.
Las dietas realizadas a base de sólo frutas o zumos de
frutas son deficitarias de calorías y nutrientes.
Prácticamente, solo aportan agua e hidratos de carbono,
siendo carentes de proteínas.
En las dietas vegetarianas puras (no incluyen huevos,
lácteos, miel) podemos encontrar deficiencias de algunos
nutrientes
Las dietas cetogénicas se hacen a base de alimentos ricos en
proteínas y/o grasas (carnes, pescados, huevos, lácteos,
aceites), con muy bajo contenido en vitaminas B, C y E,
hidratos de carbono y fibra (al carecer de alimentos
vegetales), lo que genera una mayor cantidad de acetona o
cetosis.
Las dietas macrobióticas se realizan en una secuencia de
fases. Las cinco primeras incluyen raciones decrecientes de
alimentos de origen animal y las cinco restantes se
convierten exclusivamente vegetarianas, con riesgo de
deshidratación y daño renal.
No inicie dietas de adelgazamiento sin precisarlo (obesidad
o sobrepeso), y no se deje engañar por anuncios sobre
métodos fantásticos, ni tome medicamentos para perdida de
peso sin que los haya prescrito su médico. Utilice, cuando
lo considere necesario, el conveniente asesoramiento
sanitario y denuncie las irregularidades que observe al
respecto.
Toda dieta restrictiva debe realizarse de forma
individualizada, o dirigirse a grupos específicos
localizados, y, siempre, bajo control por parte de
profesionales competentes y/o centros reconocidos, debido a
los riesgos que puede acarrear para la salud, sobretodo en
enfermos, niños, jóvenes, ancianos, embarazo y lactancia.
La publicación de dietas, y las restrictivas en particular,
y la publicidad sobre otros métodos para adelgazamiento, en
medios de comunicación social, debería estar regulada por
normativa y controlada por los correspondientes órganos
sanitarios.
En resumen si no queremos que la panza se distinga entre la
multitud de la playa, o no podemos esconderla sin aguantar
la respiración hasta que los ojos se nos salgan de las
órbitas... lo mejor es caminata, buenos ejercicios y morfar
menos... |
La información de esta
página no pretende substituir el consejo médico.
Consulte a su médico ante cualquier duda sobre su salud o antes de
iniciar una nueva terapia, dieta o programa de ejercicio físico.

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