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Daniel Eduardo
Demoy
Lic. en Higiene y seguridad en el
trabajo |
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Malas
Noticias |
Los
científicos tienen malas noticias para quienes creen que pueden
manejar un vehículo con destreza mientras hablan por su teléfono
celular.
Se han realizado estudios de resonancia magnética con imágenes
para comparar lo que pasa en la cabeza de las personas cuando se
realizan tareas complejas y se pretenden hacer dos cosas al
mismo tiempo.
Los estudios revelan un hecho inquietante: parece ser que el
cerebro tiene una cantidad limitada de espacio para dedicar a
dos tareas que requieren atención.
SI ALGUIEN INTENTA MANEJAR Y AL MISMO TIEMPO CHARLAR, SU
ACTIVIDAD CEREBRAL NO SE MULTIPLICA POR DOS.
Según los autores de la investigación, cuando una persona
intenta manejar en un momento de transito denso y al mismo
tiempo mantener una conversación que requiere atención, su
actividad cerebral no se multiplica por dos, sino que la
actividad del cerebro que se dedica a una de las tareas
disminuye realmente. En consecuencia: quienes hacen en forma
simultánea dos tareas que exigen
atención no hacen ninguna de las dos igual de bien que como lo
harían por separado.
Aunque la investigación no examinó directamente la actividad
cerebral de personas que estuviesen manejando y manteniendo una
charla por teléfono móvil, se analizó tareas que se realizan
utilizando regiones cerebrales similares. En una próxima fase
está previsto estudiar a personas que manejen un simulador de
conducción mientras mantengan una conversación.
Todo las personas que manejan tuvieron la experiencia de
intentar hacer dos cosas al mismo tiempo, como por ejemplo,
manejar su auto e ir hablando con un pasajero. Tanto conducir
como hablar son acciones que pueden llegar a convertirse en un
acto automático y no exigir mucha potencia mental. Pero cuando
un conductor con experiencia se encuentra con un aumento
repentino de la dificultad, por ejemplo surge una discusión en
al coche y en ese momento comienza a llover, quién va al volante
probablemente interrumpirá la conversación para prestar mayor
atención a la ruta.
La diferencia entre hablar personalmente y hablar por teléfono
está en que el pasajero puede observar que la situación de la
ruta cambió y es probable que se calle. Pero el interlocutor que
se encuentra al otro lado de la línea telefónica no ve esos
cambios y es normal que continúe demandando la atención del
conductor siguiendo con la conversación.
El uso de teléfonos de manos libres no resuelve este problema de
la incapacidad del cerebro para realizar dos tareas complejas al
mismo tiempo. Y dado a que no es posible prohibir la
conversación entre dos seres humanos en un coche, la única
alternativa se basa en la educación y en el tomar conciencia. La
gente tiene que saber que su cerebro tiene un límite, a pesar de
que estén bajo la ilusión de que la realización simultánea de
múltiples tareas es la "onda" del futuro |

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