Existen familias
completas obesas. No sólo se hereda genéticamente la
predisposición a padecer obesidad sino también los aspectos
conductuales, como la preferencia por ciertos alimentos, formas de
elaboración, cantidad de comidas diarias. También existen factores
ambientales como la manufacturación de los alimentos, los azúcares
muy refinados, modos de presentación, publicidad, tipo de climas y
alimentos que abundan según las zonas. Conductas sedentarias.
La obesidad no es un problema de espejo. Es una enfermedad que
deteriora totalmente el organismo.
Todo el cuerpo participa del deterioro. No solamente el corazón
se daña a través de la hipertensión y la sobrecarga, también se
daña el riñón y el cerebro. Las articulaciones se resienten por el
sobrepeso, se deforman, duelen y trabajan mal. Aparecen trastornos
circulatorios, várices, flebitis, etc. La columna se arquea, el
abdomen abultado inclina la columna y empiezan dificultades
respiratoria, no solo por la presión del abdomen sobre el tórax
sino por su propia deformidad que aprisiona los pulmones
disminuyendo su excursión y por lo tanto la entrada y salida de
aire.
Se educa con el ejemplo, si el paciente come sano también lo hará
el grupo familiar. No piense en que está haciendo una dieta
forzosa y escabrosa, piense que se esta alimentando bien para
estar más sano.
Un dicho dice: un tercio de lo que ingerimos al día, es para
alimentarnos, los otros dos tercios son para que trabaje el médico,
es decir para enfermarnos.
La sociedad de hoy nos exige un patrón de delgadez, pero no nos
explica el concepto de que estar delgado es sano y que esto debe
ir acompañado de una valoración del ser por lo que es y no por su
apariencia.
Por esto cada persona debe intentar llegar al peso cómodo para
ella, no para una tabla. Bajar los kilos demás sin enfermarse, en
forma gradual y sostenida, sintiéndose bien consigo misma y con el
medio que la rodea. Vivir en armonía.
No coma como si fuera la última vez en la vida que va a ingerir
alimentos.
No coma por es la hora, a veces hasta sin apetito.
Mastique, no trague sin siquiera sentir el sabor de lo que come.
Tiene toda una vida para comer todo lo que quiera y sin embargo,
el obeso, devora todo hasta el final, aún sintiéndose mal.
Seguramente, al sentirse, pesado, descompuesto, promete no comer
más así, pero ni bien le baja lo ingerido, dos horas mas o menos,
esta pensando en comer nuevamente.
Aún los animales más feroces paran de comer al estar saciados, el
obeso siempre tiene lugar para algo más.
SIGNIFICADO CULTURAL DE LA OBESIDAD
Los ideales de belleza culturalmente determinados tienen una gran
repercusión social, que a su vez influyen en técnicas y conductas
alimentarías. Según un trabajo de Foster 1997, el descenso de peso
promedio al que aspiraba un grupo de 60 mujeres, con una media de
110 kg., correspondía al 32% del peso inicial y fue denominado
"peso feliz". La disminución del 38% llevaba el "peso soñado", la
del 25% resultaba solamente "aceptable" y la del 17% era
catalogada como "decepcionante". Después de 48 semanas de
tratamiento y una pérdida de peso promedio de 11,8 kg.,
aproximadamente la mitad de los participantes no habrán todavía
alcanzado aún ni siquiera el peso considerado como decepcionante.
Por esta razón se debe ser cuidadoso al planificar objetivos
terapéuticos. El fracaso en alcanzar un objetivo, de antemano casi
imposible, puede dejar los pacientes con un sentimiento de
frustración, inadecuación, etc., a pesar de que la pérdida de peso
sea significativa para mejorar su salud física.
RECUERDE!!!
UN TRATAMIENTO ES CONSIDERADO EFECTIVO CUANDO A LOS 6 MESES SE
DISMINUYE EN UN 10% EL PESO CORPORAL.
La información de esta nota no
pretende substituir el consejo médico.
Consulte a su médico ante cualquier duda sobre su salud o antes de
iniciar una nueva terapia, dieta o programa de ejercicio físico. |