Cuando
una mujer está embarazada y en especial es su primer embarazo, todos los que
están alrededor, hacen que se sienta más cómoda de lo habitual, todo
trascurre en armonía y completa felicidad. Más allá de la ansiedad típica de
toda la familia está la protección hacia esa madre que tiene todo el centro
de atención en esos nueve meses.
Una vez que la primeriza rompe la bolsa, todo empieza a correr
vertiginosamente. Después del trabajo de parto y pujos, finalmente nace el
tan esperado y ansiado bebé. A partir de ese momento, el gran centro de
atención que hasta ahora estaba fijado en la madre, pasa a ser el nuevo
integrante de la familia, es decir "el bebé".
Así como el nacimiento transcurrió vertiginosamente, lo mismo pasa con la
madre, en especial, la primeriza, no entiende nada, solo sabe que su bebé
llora y que necesita tomar el pecho. Pero es entonces cuando comienza a
sentir que falla porque no sabe si lo hace bien o si lo está haciendo mal.
El llanto del bebé la vuelve desesperante y todo el equipo médico trata de
darle en un minuto un curso acelerado sobre cómo ser sentimientos de
alegría, algo de tristeza y melancolía, y un tremendo sentido de
desorientación (recientemente estaba con una tremenda panza y de pronto se
ve sumergida en un mundo donde su bebé está allí afuera y sólo quiere
comer). Siente deseos de llorar, y a la vez en el fondo, con ganas de
retroceder a esos meses donde todo el mundo la comprendía. Ahora se ve
rodeada de esa misma gente, pero donde todos le dicen que es lo que tiene
que hacer, como unataque masivo.
La madre siente que solo quiere dormir, que no tiene fuerzas para estar a
merced de que cada 3 horas o menos su bebé es el gran demandante. Además de
esto hay que agregarle el malestar que puede sentir la mamá por la debilidad
del reciente parto, los puntos recibidos, y toda la crisis emocional.
Si bien en muchísimos casos el padre ayuda mucho a la mujer hoy en día la
sensación de vacío extraña y sólo la puede sentir la mamá. No hay que hay
que olvidarse que el padre a pocos días del nacimiento continúa con su
rutina laboral. Cosa diferente pasa en la madre, que tiene una licencia, y
en ese período siente que su vida se derrumbó por completo. Esto no quita
que ella sienta felicidad por la llegada de su hijo, sino por un montón de
situaciones que su cuerpo experimenta.
Entre ellas siente que ha dejado de ser mujer para ser madre. Una sensación
como de verse interiormente dividida en dos secuencias: antes del parto y
después del parto.
Con el correr de los tiempos, se ha llegado a la conclusión que el cambio
hormonal que se produce a los días siguientes al parto, donde las hormonas
muy lentamente van volviendo a su estado natural, es decir el previo al
embarazo, son las causales de estos cambios notorios en la mujer.
No es casualidad que en los días previos al período menstrual,también una
mujer sufra algunos cambios en su carácter y que algunas personas del sexo
masculino catalogan con "está con la locura de esos días", una típica
expresión escuchada.
Esto también se debe a un cambio hormonal, ya que cuando se acerca la fecha
menstrual, hay igualmente un cambio hormonal.
Este cambio es el único causante de estos cambios en la mujer. De esta
manera, con mucha más notoriedad se da en aquella mujer que gestó un hijo,
ya que las hormonas sufrieron un fuerte cambio durante los nueve meses de
gestación.
La información de esta página no pretende substituir el consejo médico.
Consulte a su médico ante cualquier duda sobre su salud o antes de iniciar una nueva terapia, dieta o programa de ejercicio físico.

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