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Posparto II
(Las famosas culpas)
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La
culpa es un factor muy preponderante en el síndrome posparto.
Muchas mujeres sienten culpa por no estar plenamente felices a la hora
de atender a su hijo.
Otras sienten culpa por el hecho de tener que cortar la lactancia a la
hora de empezar a trabajar, por simple elección personal o incluso por
razones terapéuticas. (mastitis).
La mujer en sus primeros comienzos siente grandes culpas, también siente
culpa de no ser una buena madre. Ésta es una culpa fantasma que sucede
en la mayoría de los casos primerizos.Este sentimiento es un
desencadenante más que interviene en este silencioso cuadro femenino.
Cuanto más pronto una mujer reanude su actividad laboral, más pronto su
estado de ánimo comienza a cambiar. Esto se da por el simple hecho del
tener que cambiar de ambiente, relacionarse con sus compañeros de
trabajo, vestirse de otra manera, maquillarse, ayuda muchísimo el volver
a sentirse ella misma, la que era antes del parto. Su autoestima
comienza a crecer, a fortalecerse.Pero a su vez con este cambio, también
comienza a sentir una nueva culpa, la culpa de dejar a su hijo. Se
plantea dónde lo deja, con quién lo deja o si hizo una buena elección de
niñera o guardería.
También se plantea si hizo bien en cortarle la lactancia materna y
cambiarle a la artificial, y también alli surgen dudas que hacen que no
se sienta plena en su trabajo. Se pregunta porque no disfruta de éste
como en épocas anteriores. Siente que trabaja pero su mente esta allá:
con su hijo. Por estas razones debe tener bien claro este tema y las
decisiones que haya tomado. Debe acordar estos asuntos con su pareja
para sentir que está respaldada y su culpa, que es inevitable,
compartirla con su marido.
También es importante tener un respaldo profesional. No todas las
mujeres necesitan una terapia, pero si éste es el caso es importante que
su entorno laboral la respalde y que la pareja la acompañe, para superar
juntos este trance.
Es importante hablarlo con la pareja, con alguna otra mamá que haya
parido recientemente o con amigas que la escuchen. Es decir tener un
buen entorno comprensivo y también contar con un buen apoyo profesional,
además de tratar de empezar o continuar con una actividad.
El ocultar su estado de depresión, el encerrarse, el no compartirlo
muchas veces por la ignorancia o la verguenza del que dirán o que
pensarán, disfraza la situación y hace que el síndrome se vaya asentando
en el inconsciente. Y cuando pasa el tiempo y uno se cree que todo
volvió a la normalidad, cuando una menos lo espera aparece con todas las
fuerzas.
Es entonces cuando vemos mujeres con manifestaciones fóbicas que no
tienen un origen de nacimiento, sino que aparecen de la nada, después de
una operación, de un problema económico, de pareja, etc. Que una no
entiende por qué se originaron y que pueden desencadenar varias
patologías.
Sin duda alguna, es importante la difusión de este tema y se debe exigir
al profesional médico que trate a la mujer en el embarazo que las
oriente al respecto. A pesar de la ciencia y sus avances, hay muchos
médicos que se niegan a hablar de dicho tema, dejándoselo exclusivamente
a los profesionales de la psiquiatría o la psicologia, y desconociendo
que no sólo los obstetras tienen que atender al bebé sino también cubrir
el aspecto interno y psíquico de la madre.
Hoy en día está de moda hacer cursos preparto, pero en ninguno se ha
pensado en hablar sobre esto. No nos olvidemos que en los cursos
preparto hay muchas madres que ya fueron primerizas y su experiencia es
la mas valiosa para encarar el difícil trance de la depresión posparto.
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La información de esta página no pretende substituir el consejo médico.
Consulte a su médico ante cualquier duda sobre su salud o antes de iniciar una nueva terapia, dieta o programa de ejercicio físico.

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